26 julio 2007

novedades de julio....

(vista del arroyito cerca de mi casa.)


vivo en un pueblo.

trabajo para el vivero, ahora, luego de unas cuantas conversaciones importantes con los dueños, digo, ahora que saben que soy "la licenciada", me contrataron como contadora. así que llevo los papeles y los libros de casi todos los negocios que hay sobre la ruta. antes, dependían del único estudio contable del pueblo vecino. una forrrtuna les cobraban. conmigo están tranquilos, porque me tienen más cerca, me pagan cuando pueden, o en especias, hacemos casi intercambio, me invitan a los cumpleaños y a cualquier pachanga que aparezca, los viejos me presentan a todo hijo soltero que exista en el pueblo, las viejas me dan consejos sabios y profundos, las mujeres de mi edad me esquivan, los hombres de mi edad también, creo que por temor, se corrió la bola de que soy huraña y vivo con varios gatitos, adopté todos los gatos "homeless" ya que consigo la comida gratis en una veterinaria del otro pueblo, también se armó una especie de historia alrededor de mi llegada, digna de película: que estaba casada y que mi marido y mis hijitos murieron en un accidente, por eso dejé todo y me fui al campo; que mi empresa fundió y me quedé sin trabajo y sin dinero; que maté a un ex; que maté a toda mi familia y me escapé de la cárcel... bueno, eso lo inventé yo.

en resumidas cuentas, acá estoy. tengo internet en casa. sí. me hice traer algunos muebles desde buenos aires, la bicicleta, los gatos, el resto de mi ropa, etc. puse en alquiler la casa de san telmo. le dejé a mi mamá en el contestador un teléfono de la despensa, para que me llame. con el número, la bendita madre consiguió saber dónde estoy. se vino en un remise desde allá. no sé cuánto le salió, pero estoy segura que mucho, mucho. preguntó por mí en la despensa y le dieron mis datos (cruzando el vado, sigue la ruta, a su izquierda verá un cartel viejo caído, entra por esa callecita, hace doscientos metros y va a ver de un lado un molino, del otro, una casita baja, ahí). tocó la campanita que puse en la entrada y todo. se me abrazó como un abrojo de campo. me preguntó cómo estaba, mientras preparábamos el té. le dije que muy bien. estoy segura de que vio mis ojos brillar de alguna forma diferente, porque soy diferente, le expliqué. se quedó tranquila. la invité a pasar unos días, un tiempo, algo. me dijo que no, un rotundo no, un no convencido. de esos que uno entiende que no son lastimeros, culpógenos, etc. un no en serio. de madre. hicimos una paz, levantamos alguna bandera de paz, fumamos alguna pipa extraña. sé que el aire de provincia trae milagros. pero ¿esto...? esto fue demasiado.

se quedó dos días. el remisero también. cosas extravagantes de mi madre.

creo que este resumen abarca la mayor parte de las cosas.

mis días son tranquilos, invernales pero bien, visito gente todos los días, en especial a los del vivero, que son gente buena como pocos. me convidan mate y pan casero, algún que otro día unos canelones, otro día una tarta de frambuesa. son gente divertida, tienen un hijito que es una delicia y que me lleva a mirar los almácigos y los plantines de cosas que ni él sabe cómo se llaman, pero es entretenido. ehh ehh ehhh.... tiene siete años, por diosss. lo tuvieron de grandes, cuentan. tienen otros hijos, pero viven en la ciudad.

lo bueno de este lugar es que nadie me pregunta por mi vida sentimental. quiero decir, nadie me insiste en que tengo que casarme porque estoy grande, o que tengo que sentar cabeza con una relación, o que a lo sumo debería tener novio. no. acá, si lo dicen, es en chusmerío de pueblo, nunca frente a mí. y sólo la gente envidiosa. que por suerte hay poco de eso acá. lo más es el sentimiento de solidaridad. la confianza. la compasión por los bichos del campo. el cuidado de los recursos. hay mucha bondad acá. por eso lo elijo. por eso me quedo. en la empresa me dieron "licencia por enfermedad" por un año. yo ya renuncié y dije que no voy a volver. mi jefe no se resigna. todo lo que cobro, se guarda en la cuenta. acá no hay bancos. no hay gastos extra. no hay shopping ni taxis ni excesos de velocidad ni bocinazos a la madrugada. acá hay pájaro, perro, siesta, humo de chimenea, reunión vecinal.

sí, parece el paraíso.

y para mí, lo es.






3 comentarios:

Anónimo dijo...

escribi algo........

mario dijo...

Hola Faustina. ¿Tienes idea del significado de tu apellido? Yo he investigado (en la web) sobre el mío (Gindel) y llegué a la conclusión que significa en alto alemán antiguo: "montaña con un vallado" y tanto tu apellido como el mío como los apellidos Grendel, Gendel, Grundel, Gundel son distintas grafías en distintas épocas que significan lo mismo. La clave del tema lo encontré en "Grendelbruch" localidad turística de la Alsacia francesa, que perteneció a Alemania.

mario dijo...

Ah Faustina, por si te interesa, mi e-mail: mariomario@adinet.com.uy
también: mariogindel@gmail.com